Empiezo la semana yendo a trabajar a los talleres de JC. Esto presenta algunos inconvenientes: tengo que coger el metro y me pierdo mi caminata matutina y mi mini-safari de antes de entrar al curro. Cuando dicen que para ver pájaros hay que madrugar, tienen razón. La semana anterior había visto un par de veces una upupa epops y esta semana le ha tocado el turno a una bandada de carduelis carduelis, que no han quedado inmortalizados por la falta de pericia del que subscribe.
El miércoles termino pronto en JC y me vuelvo a la CU. Son las tres de la tarde y no hay casi nadie en la Dehesa, así que cuando veo un grupo de passer montanus en una de las praderas, me acerco a ver si les pillo. La mayor parte salen volando, pero tras arrastrarme con cuidado y apostarme detrás de un pino, puedo inmortalizar a este ejemplar.
El jueves no hay suerte con el safari pero le hago unas fotos a IP para que se las lleve a Japón y pueda presumir del avance del proyecto si antes no se le lleva por delante un tsunami, un terremoto, una fuga nuclear o un dinosaurio gigante, cosas de esas de las que pasan en Japón un día sí y otro también. Menos mal que ha estado Mariano allí y les ha asegurado que está todo estupendo. Seguro que han respirado tranquilos.
Viernes. Termina la semana laboral. En el safari de la mañana he visto más carduelis carduelis y a un hombre que se bajaba los pantalones con ánimo evidente de cagar pero que al verme se los ha subido. Supongo que es el mismo que tiene un colchón debajo de un pino. En fin, he pasado de largo y he visto varias bandadas grandes de pájaros que volaban hacia el sur siguiendo más o menos el curso del Manzanares pero no he podido distinguir lo que eran. Lo que sí he distinguido ha sido esta streptopelia decaocto que me he cruzado por la calle poco antes de llegar a chez mes parents para tomarme un plato de lentejas.
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