Ya llega el momento de venirse al sur para un montón de aves europeas. Unas se quedarán por aquí a pasar el invierno y otras siguen camino más al sur aún, sorteando todo tipo de peligros de origen variado.
Armado con mi equipo de fotógrafo de pacotilla, recorro las marismas de Isla Cristina y la desembocadura del río Piedras a la búsqueda de animales que inmortalizar. El tiempo no acompaña mucho: está entrando una borrasca y entre el cielo gris, mi falta de pericia y lo rústico de mi equipo (los lectores de este blog que se sientan generosos pueden remediar esto con un pequeño desembolso económico así o así) sale mucho churro. Pero en fin, mostremos los churros.
Un grupo de himantopus himantopus observa algo fijamente. Pueden apreciarse las diferencias de coloración en cuello y cabeza que presentan los individuos de esta especie. Esta vez no ha salido ninguno con el melón negro como el carbón.
Este ejemplar de recurvirostra avosetta, nombre inspirado donde los haya, estuvo nadando largo rato alrededor de los himantopus pero sin llegar a acercarse, demostrando con ello que el especismo no es propio de los humanos. En un momento dado, salió brevemente del agua, miró hacia un lado para que se apreciara bien su recurvirostro y al cabo de un rato salió volando.
Esta platalea leucorodia pasó cerca del puesto de observación (o resto de él) que se encuentra cerca de los restos (estos sí) del molino mareal de Lepe, a orillas del río Piedras, que es río pero que sube y baja con las mareas. En mi infinita ignorancia ignoraba la existencia de estos ingenios. El que quiera ver uno, puede ver el Molino del Pintado en Ayamonte, que está restaurado aunque moler, lo que se dice moler, no muele.
Para terminar, me doy una vuelta cerca del Rompido. Un campo de golf limita sospechosamente con la zona protegida, pero a esta upupa epops no parece importarle estar rodeada de golfistas. Es más, prefiere los bichos del green a la zona del pinar que bordea el campo en este punto. ¿Quién dijo que los campos de golf eran malos?
1 comentario:
no hay problema: asegurese su pepino recurriendo a su ex-v, estará encantada de hacerlo (y no se enterará nadie) ¿qué tal?
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