
Después de un final de otoño seco y atemperado, me encuentro un día 29 de diciembre en Huelva, al borde del Odiel, mientras me sorprendo quitándome la chaqueta porque hace un solito muy rico y se está muy bien en camiseta. En un momento dado, veo que unos láridos
andan revolucionadas porque hay unos niños tirando comida al agua (a los peces) pero los láridos
han decidido que también quieren su parte. Si juntamos aves cooperativas con buena luz y el fondo del río, al final salen cosas como la foto que acompaña estas líneas y, por un momento, hace que se me pase la lujuria pepinera y camarónica. Solo por un momento, ojo, que como respetable miembro de nuestra sociedad de consumo, no puedo permitirme desviarme de la senda que conducirá nuestro planeta a la implosión y al imperio de las cucarachas. En cualquier caso, y a la espera de acontecimientos, feliz 2016.
1 comentario:
Feliz 2016 E
Publicar un comentario