Me compré las Bestard de abajo en los primeros 90, con el dinero que saqué dándole clases particulares a una niña de octavo de EGB a la que no le gustaban las matemáticas, a pesar de que su madre era profesora de esa misma asignatura. Recuerdo que utilicé el famoso método de cobrar poco en fijo pero con un bonus si la niña aprobaba. La niña, A creo que se llamaba, aprobó. Y con el bonus me compré una mochila y las botas, que deben estar a estas alturas criando malvas en algún vertedero francés.25 de agosto de 2009
Mamá, cómprame unas botas
Me compré las Bestard de abajo en los primeros 90, con el dinero que saqué dándole clases particulares a una niña de octavo de EGB a la que no le gustaban las matemáticas, a pesar de que su madre era profesora de esa misma asignatura. Recuerdo que utilicé el famoso método de cobrar poco en fijo pero con un bonus si la niña aprobaba. La niña, A creo que se llamaba, aprobó. Y con el bonus me compré una mochila y las botas, que deben estar a estas alturas criando malvas en algún vertedero francés.18 de agosto de 2009
Asia a un lado
Lo que no me deja sorprendido es el calor ateniense. El sábado 15 de agosto es la fiesta nacional griega y la entrada a la acrópolis es gratis. Así que ahí estamos a la una de la tarde P, Mr.Gibson y moi-même derritiéndonos al sol entre ruinas y turistas. A nos saca de copas por Gazi y entre mojito y mojito se acaba el periplo helénico y cada mochuelo vuelve a su olivo.
30 de julio de 2009
El truño como referente estilístico
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