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5 de febrero de 2013

Lo que queda del queso

Durante meses, el queso permaneció en la nevera sin abrir, siguiendo las recomendaciones del quesero que nos lo vendió a primeros de agosto. Sólo salió un par de veces para que se le limpiara la corteza y se le untara en aceite, para alejar a los mohos y a los malos espíritus. A C, sin ser mal espíritu, también le alejaba un poco el aroma que desprendía el queso, que acabó por impregnar toda la nevera y parte de los alrededores.

A finales de Diciembre, el queso fue cortado en dos mitades y repartido entre la familia. La otra mitad quedó en casa de sus curadores que, poco a poco, fueron dando buena cuenta de él. La última cuña está aún en la nevera, recordándonos lo bien que huele el jodío y lo bien que entra, sólo o con pan.

28 de enero de 2013

El día que conocí a ...

Era domingo e iba yo con C por la calle, a pesar del viento, del frío y de la lluvia, a comprar pastas en una pastelería cerca de la plaza de Chamberí. Entramos en la pastelería y, mientras C seleccionaba las pastitas, yo vi un ABC encima de la barra, en cuya portada se podía ver a la alcadesa de Mad declarando que se disculpaba si alguien se había sentido ofendido porque ella se fuera de fin de semana en plena crisis del Mad Arena pero que no pensaba dimitir. No me puedo resistir a la prensa escrita, así que me puse a hojear el diario. En ese momento, alguien me preguntó si podía coger el País que estaba debajo del ABC. Casi sin mirar respondí que sí, claro y sólo al final giré un poco la cabeza para ver quién era. Cuál sería mi sorpresa al encontrarme con el perfil de Emma Suárez, que, hace unos años, destacaba en mi panteón de actrices favoritas. Sin llegar a la altura de Halle Berry o Uma Thurman ni al de la diosa suprema actual, Marion Cotillard, pero como producto interior bruto, de lo mejor.

Se lo comenté a C, que se había fijado también en ella, sobre todo por el abrigo rojo intenso que llevaba. Me invitó a quedarme con la actriz, si así lo quería yo, pero yo no quería: el lugar de las actrices está en las pantallas o en los panteones y allí están bien, lejos del alcance de los mortales. Salimos de la pastelería y fuimos a comernos las pastas.

7 de enero de 2013

Gorrinos y alcornoques

Este año no hemos cruzado los mares y hemos elegido un destino algo más cercano para nuestra escapada de primeros de año. Así que me ha sido presentada la sierra de Huelva y debo confesar mi satisfacción con la elección. Desde el pequeño pueblo de Alájar, al pie de la peña de Arias Montano, disfrutando del placer de no tener cobertura de móvil y de usar la cabina de teléfonos de la plaza del pueblo, hemos ido de acá para allá, recorriendo los viejos caminos de la zona y comprobando que, efectivamente, algunos gorrinos están dando vueltas por el campo comiendo bellotas o descansando al pie de las encinas y los alcornoques, calentándose al sol de invierno. El final de estos gorrinos no será agradable cuando llegue el momento de ser convertidos en lomos y jamones, pero puede que su existencia mientras tanto no sea la peor posible. Por las noches nos entregamos al vicio gastronómico, y, salvo una experiencia traumática en Aracena, volvemos convertidos en mejores personas o, al menos, henchidos y repletos.

Capítulo aparte merece la riqueza ornitológica de la zona. Lamentablemente, la ignorancia del que les escribe le impide apreciar dicha riqueza en toda su magnitud. Así que me conformo con identificar los ya conocidos fringilla coelebs, parus major, erithacus rubecola, garrulus glandarius ... y de asombrarme de todas las rapaces que vemos mientras circulamos por el tramo extremeño  de la N-V, entre las cuales creo reconocer una hembra de falco tinnunculus. 

Volvemos a tiempo de terminar este periodo de excesos de todo tipo y de recibir a los RRMM como se merecen. Llega ahora la época de la manzanilla y la contención.