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6 de febrero de 2016

De pepinos

A la derecha, pepino uno; a la izquierda, pepino dos o pepinón. Poseído por la fiebre consumista y con la creencia de que más distancia focal acerca al pseudofotógrafo al nirvana, el pepinón ha llegado a esta casa para quedarse. Primeros problemas: ocupa espacio y pesa un huevo y parte del otro. Además, cuando lo desenfundas la gente se te queda mirando con los ojos como platos. En fin, a lo hecho, pecho. Ahora solo queda fortalecer los brazos y los dorsales para cargar con él cuando salga de safari.

La expo

Me apunté en octubre pasado a un curso de foto de naturaleza que llevaba aparejado la realización de una exposición sobre fauna y flora en la Dehesa de la Villa. Los dos días del curso fueron un poco catastróficos para la foto faunística: llovía mucho y las horas no eran las más adecuadas. A cambio, había setas por doquier y las gotas de agua sobre las hojas y las flores siempre quedan bien, algo tópicas, pero bien. Consultando con los organizadores y dado que la Dehesa ha visto mis primeros pasos pepinísticos, les envié unas fotos de otros días y les gustaron un par de ellas. Así que allí estoy, expuesto en el centro ambiental, lejos de los focos y la gloria de otros concursos, pero expuesto, al fin y al cabo, hasta finales de marzo.

7 de enero de 2016

Final y principio de año

Después de un final de otoño seco y atemperado, me encuentro un día 29 de diciembre en Huelva, al borde del Odiel, mientras me sorprendo quitándome la chaqueta porque hace un solito muy rico y se está muy bien en camiseta. En un momento dado, veo que unos láridos andan revolucionadas porque hay unos niños tirando comida al agua (a los peces) pero los láridos han decidido que también quieren su parte. Si juntamos aves cooperativas con buena luz y el fondo del río, al final salen cosas como la foto que acompaña estas líneas y, por un momento, hace que se me pase la lujuria pepinera y camarónica. Solo por un momento, ojo, que como respetable miembro de nuestra sociedad de consumo, no puedo permitirme desviarme de la senda que conducirá nuestro planeta a la implosión y al imperio de las cucarachas. En cualquier caso, y a la espera de acontecimientos, feliz 2016.