Mi
fratello y yo le regalamos a la
mamma un viaje a Roma. El alojamiento es caro, está todo petado y, encima, el viernes es fiesta y está todo chapado y lo que no está chapado está petado. Menos mal que en una plaza encuentro este simpático cartel sobre la
fauna cittadina y me alegran el viaje. También me lo alegran los
passeri que vienen a por las migas del desayuno en la terraza del hotel, pero como no me subo la cámara a desayunar, no quedan inmortalizados.
Los que sí quedan inmortalizados, son los
storni, que a diferencia de los que vemos en Mad, son de la especie
vulgaris, y no de la
unicolor. En este caso, los
vulgaris son más bonitos, aunque hay que reconocer que el negro es más sobrio. En fin, ya se sabe que normalmente se aprecia menos lo que se tiene en casa.
Para que no se diga que no hay fotos de ningún monumento, aquí el
gabbiano reale ( mucho más pomposo que gaviota patiamarilla ), posa para la multitud con una cúpula al fondo. Si un bicho de este tamaño os pide comida, dádsela.
Por último, a diferencia de las
cornacchie europeas occidentales o
corvus corone, que son negras del todo, la
cornacchia grigia o
corvus cornix, es bicolor. Al igual que los
gabbiani, compiten por la atención y los bocadillos de la masa de turistas. En Mad, los córvidos más urbanos son las
pica pica y las
corvus monedula, pero
en Roma se ven
cornacchie: las otras especies no asoman el pico.
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